En 2016, ya como presidenta, causó un escándalo en Croacia cuando se dejó fotografiar con la bandera de los ustachas. Fascistas croatas que buscaban la independencia de Croacia de lo que llamaban la opresión Serbia en Yugoslavia. Tras la invasión nazi a Yugoslavia gobernaron el Estado Independiente de Croacia aliados a éstos. Grabar-Kitarovic le restó importancia diciendo que la bandera había ondeado en el Parlamento el día que consiguió la independencia.

Actualmente, la presidenta es cuestionada por su amistad con Zdravko Mamic, condenado a seis años y medio de prisión por malversación de unos 17 millones de euros en el traspaso de jugadores de fútbol. Uno de ellos, estrella de su selección y jugador del Real Madrid Luka Modric, está acusado de falso testimonio en el juicio a Mamic.

Kolinda Grabar mantiene una posición dura ante los refugiados. Hasta llegó a plantear en campaña la construcción de vallas como en Hungría. Aceptó menos de los acordados en el reparto de migrantes de 2015 por la Unión Europea y se dice ha negado visas el año pasado. Esto le valió las críticas de Amnistiá Internacional.

La situación económica croata no se halla en su mejor momento. Y hoy se produce la emigración de jóvenes en busca de oportunidades fuera del país. Con ésto, la población podría llegar a caer por debajo de los 4 millones de habitantes.