Precios Máximos, Gasto Público e Impuestos, Diocleciano y la historia.

…. la avaricia ilimitada y furiosa que, sin pensar en la humanidad, se apresura a su propio beneficio. Esta avaricia, sin pensar en la necesidad común, está causando estragos en la riqueza de aquellos en extrema necesidad. Nosotros, los protectores de la raza humana, hemos acordado que la justicia debe intervenir como árbitro, para que la solución que la humanidad misma no pueda proporcionar pueda, mediante los remedios de nuestra previsión, aplicarse al mejoramiento general de todos…. Edictum De Pretiis Rerum Venalium Diocleciano 301 d.C.

Durante la crisis del siglo III de nuestra era, la moneda romana se encontraba devaluada enormemente debido a que los muchos emperadores habían ido acuñando sus propias monedas mediante el sistema de devaluar su valor metálico con la finalidad de obtener más efectivo. Particularmente para pagar a los soldados y funcionarios que aumentaban en número y gasto. El Denario, moneda estándar, había visto reducido su contenido de plata original a una ínfima parte (reemplazada por cobre y/o latón, la forma en que se podía emitir más en la antiguedad). Es así que Diocleciano, que gobernó entre los años 284 y 305 DC, en el 297, emite diversos edictos fiscales y monetarios con la intención de reformar el sistema impositivo y estabilizar la moneda. Diocleciano, esperaba reemplazar el Denario con un sistema de varias monedas basado en el valor del argenteus de plata.

Sin embargo, la aparición de todas estas monedas tuvo un efecto más inflacionario. Producto que el gasto continuaba aumentando y se acuñaba cada vez más, monedas de bajo valor intrínseco. Como la población acusaba a los comerciantes de subir los precios, en un intento por combatir este problema Diocleciano promulgó su famoso “Edicto sobre Precios Máximos” en el año 301. Los primeros dos tercios del Edicto doblaron el valor de las monedas de cobre y de bronce, y establecieron la pena capital contra los especuladores, a los que culpaba de la inflación y a los que comparaba con los bárbaros que amenazaban el imperio. Se prohibió que los mercaderes llevasen sus productos a otros mercados en los que pudieran vender a precios más altos, y el costo del transporte no podría utilizarse como excusa para incrementar el precio final de los bienes. El último tercio del Edicto, imponía precios máximos para 1500 productos. Alimentos: carne de vaca, grano, vino, cerveza, salchichas, etc. Ropa: vestido, zapatos, abrigos, etc. Así como los costos del transporte marítimo e incluso el precio del salario para diversas actividades.

Aún con la pena de muerte como aliciente, el Edicto no consiguió su objetivo de detener la inflación, puesto que la producción en masa de monedas de bajo valor metálico continuó devaluando la moneda e incrementando los precios, haciendo que los valores máximos del Edicto resultasen demasiado bajos. Los mercaderes optaron, o bien por dejar de comercializar algunos bienes, venderlos ilegalmente, o utilizar el trueque. El Edicto, por lo tanto, alteró el intercambio de bienes y el comercio, especialmente a nivel mercantil. En ocasiones, incluso ciudades enteras dejaron de poder comerciar. Además, y debido a que el Edicto también fijaba los salarios, muchos de los que tenían salarios fijos, y en especial los soldados, se encontraron con que su dinero cada vez tenía menor poder adquisitivo dado que los precios artificiales no reflejaban los costos reales.

Fue tal el impacto negativo que provocó, que el 1 de mayo de 305 Diocleciano tuviese que abdicar, convirtiéndose en el primer emperador romano en dejar voluntariamente su cargo.

¿Comienza la caída del Imperio Romano de Occidente?

Es bastante aceptado que la caída del Imperio Romano de Occidente comienza por los finales del siglo III. Son varias y diversas las causas de la misma, y resulta interesante repasarlas brevemente para comprobar de que manera seguimos repitiendo las mismas conductas y que hay poco nuevo bajo el sol.

Economía

Para algunos autores como Edward Gibbon y el economista Von Mises, los efectos del Edicto fueron determinantes en la caída. Para este último, la caída del Imperio fue causada por la manipulación de la moneda con objeto de enriquecer al Estado y una legislación creciente que regulaba el mercado. Ningún romano, decía, fue capaz de comprender que la decadencia era consecuencia de la injerencia estatal en los precios y del envilecimiento de la moneda (crear cada vez más monedas de igual denominación pero con menos contenido de plata). La regulación de los precios y del sector naviero (generando escasez) el aumento y la creación de nuevos impuestos sobre herencias y bienes para sufragar los gastos militares, la creación de espectáculos y obras públicas y para la pensión de soldados veteranos.

Al mismo tiempo, los impuestos establecidos a los pueblos conquistados eran tan altos y abusivos, que las rebeliones se volvieron un suceso frecuente. La mayoría de los habitantes de Roma apenas pudieron disfrutar de la increíble prosperidad del imperio.

Desempleo de la clase trabajadora: La mano de obra esclava y barata fue otra de las grandes causas que provocaron la caída del Imperio Romano. Los plebeyos de Roma, al no poder competir contra los esclavos, quedaron desempleados y pasaron a depender de las dádivas del Estado. El Gobierno se vio obligado a subsidiar la clase trabajadora de Roma para equilibrar las diferencias de los precios. El resultado final, fue que muchos de los plebeyos decidieron vivir de los subsidios del estado, sacrificando su nivel de vida por la facilidad de una vida ociosa. La evidente diferencia entre los romanos ricos y pobres aumentó aún más.

La esclavitud: En los primeros siglos del imperio, el número de esclavos se incrementó dramáticamente. La dependencia del pueblo romano a los esclavos se volvió tal, que no solo disminuyó la moral, los valores y la ética, sino que propició el estancamiento de cualquier nueva tecnología que pudiera producir bienes de manera más eficiente. Esta dependencia inhibió cualquier cambio o crecimiento tecnológico. Asimismo, al ser la tierra la base de la riqueza y no producirse progreso técnico alguno, el crecimiento económico, la productividad y aún la eficiencia se habrían estancado.

Apuntando al desinterés, Moses Finley plantea que la polarización social y la acumulación de inmensos patrimonios en unas pocas manos aristocráticas provocaría que el dinero permaneciera ocioso por falta de incentivo. Los nuevos ricos no tendrían un verdadero afán de crear capital y producir riqueza, sino de adquirirla e imitar el modo de vida de la clase dominante. Los objetivos económicos no serían fines en sí mismos, sino medios de promoción política y social. Una vez alcanzados, se trataría de mantener el nivel de vida.

Otras causas coadyuvantes:

Antagonismo entre el Senado y el Emperador: En no pocas ocasiones, los Emperadores sufrieron el antagonismo del Senado, pues ocurría que los senadores no simpatizaban con el Emperador, o este se oponía a los criterios del Senado.

Pérdida de la moral : Especialmente en la clase alta, la nobleza y los Emperadores, trajo un impacto devastador en el pueblo romano. Esta pérdida de la moral, también afectó a la clase baja y los esclavos.

Corrupción política y de la Guardia Pretoriana: La élite de soldados que componían la escolta personal del Emperador, también cayó en un abismo de corrupción política, a tal punto, que su potestad les permitía a este grupo masivo de soldados, decidir cuándo un Emperador debía ser depuesto y cuándo debían nombrar uno nuevo. En cierto punto, la Guardia Pretoriana llegó a subastar el trono del Imperio al mejor postor.

Guerras constantes y alto gasto militar: El ejército romano se volvió cada vez más numeroso, y la demanda de soldados era imparable. Así como el presupuesto militar.

Los plebeyos y el costo de los juegos de gladiadores: La calidad de vida del pueblo llevó a numerosos disturbios civiles y motines callejeros, y los espectaculares juegos de gladiadores comenzaron a llenar el vacío de sus vidas. El costo de estos juegos corría a cargo de los Emperadores, y por ende del Estado, que los patrocinaban para ganar el favor y apoyo del pueblo. El costo de los juegos de gladiadores, eventualmente llegó a representar un tercio de los ingresos totales del Imperio Romano.

Luego de este breve repaso, aún pudiendo ser incompleto, alcanza para comprender como, ya 17 siglos atrás, las causas de la decadencia y caída de un imperio no son muy diferentes a las de las crisis actuales: exceso de gasto, asfixia impositiva para solventarlo, emisión de moneda vil, corrupción dirigencial, poder omnímodo del estado y de sus recaudadores, dependencia exclusiva de los ingresos extraordinarios, producto de nuevas conquistas que cuando estas se detienen en el siglo III, comienzan los problemas (hoy serían los capitales externos), pérdida de incentivos de la población para trabajar, crear, innovar, superarse. Decadencia.

Quizás, habría que exigir a nuestros gobernantes que lean historia. Para que al menos, si la repiten, lo hagan mejor.

Precios Máximos
Fragmento original de la lista de precios incluida en Edicto sobre Precios Máximos tallado en piedra.
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Autor: InfoValor

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